Descripción
Magra, versátil y lista para crear
La molida de pollo te abre un mundo de recetas rápidas y equilibradas. Viene de pechuga de pollo de pastoreo, por eso se siente liviana y con sabor limpio. Mezclás, sazonás y en minutos tenés una hamburguesa dorada, unas albóndigas suaves o un salteado lleno de color. Si buscás una proteína práctica para el día a día, esta molida se convierte en tu comodín.
Etiqueta limpia y origen confiable
Trabajamos con pollo de pastoreo y cuidamos la cadena de frío. La porcionamos y sellamos al vacío para proteger frescura y textura. La lista de ingredientes es simple: solo pollo. No añadimos preservantes, aditivos ni colorantes y trabajamos en un entorno libre de gluten. Así cocinás con tranquilidad y resultados consistentes.
Consejos para que quede jugosa
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Descongelá el paquete en refrigeración.
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No sobremezclés: manipular poco mantiene la textura tierna.
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Si la querés más jugosa, agregá 1–2 cucharaditas de manteca de pollo o aceite de oliva por cada 500 g.
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Sazoná con sal, pimienta, ajo, culantro o tus especias favoritas.
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Cociná siempre hasta los 74 °C en el centro (jugos claros y firme al tacto).
Ideas para disfrutarla
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Hamburguesas: formá medallones, dorá 3–4 min por lado a fuego medio-alto; terminá con jugo de limón.
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Albóndigas al horno: 200 °C por 12–15 min; serví con salsa de tomate o yogur.
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Salteado asiático: jengibre, ajo, vegetales y un toque de soya; listo en 8–10 min.
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Tacos o wraps de lechuga con pico de gallo y aguacate.
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Boloñesa blanca para pasta o zucchini en tiras.
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Pastel de papa o rellenos (berenjenas, pimientos).
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Nuggets caseros: mezclá condimentos, formá, empaná y horneá.
Beneficios que vas a sentir
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Proteína magra y ligera.
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Cocción rápida y resultados confiables.
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Versatilidad real: de la plancha al horno o salteado.
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Etiqueta limpia y empaque al vacío que cuidan la frescura.
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Porción práctica para planificar la semana.
Presentación y conservación
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Presentación de referencia: 500 g por empaque; se despacha al peso.
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Empaque: al vacío.
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Almacenamiento: mantener congelado; producto sensible a la temperatura.
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Consumo: descongelar en refrigeración y cocinar completamente antes de servir. Evitá recongelar una vez descongelado.